Standby

 

Hay días que terminan con un “pause”

en “standby”,  un ya volveré,

cayéndose las sílabas

sobre las esquinas de la puerta,

cerradura echada,

llaves puestas,

reclamando una taza de café descafeinado

para recomponer nuestra memoría..

 

Hay días que terminan detenidos

y quieres salir corriendo,  calle abajo,

golpe sobre nubes,

destronando,

los barrotes

que nos desdibujan

en la monotonía de rostros invisibles

 

Hay días que terminan en un pause

detenidos

sabiendo a azucar amargo

Y es en ese momento cuando

dejas tus botas,

ancladas sobre el suelo,

y quieres ser presente,

rasgar verbo,

arrebatar la vida

y ser la furia que percuta nuestros besos

hasta que el horizonte nos llame a un nuevo día.

 

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Solo pido( y tanto…)

 Siempre he pensado- y sé que es difícil- que las relaciones sanas tienen que tener un espacio de tregua. Incluso que es bueno que sea un espacio físico, en donde poderse purgar y hablar sobre los conflictos, dejando fuera de su puerta al orgullo.

 

Un espacio pequeño.

un cajón de comienzos

en un rincón de invierno,

iluminado, abrigado

de sol intenso,

de fumata blanca,

de basta ya,

de estoy contigo,

de te comprendo.

Una terraza para avistar estrellas

y un telescopio hacia tus paredes,

un micrófono de viento,

las ondas de la luna,

navegándote

y navegándome.

Conectándonos.

Solo pido

un espacio pequeño,

un rincón para la tregua

sin trincheras,

la caja de resistencia,

la caución,

la garantía,

poder abrazar tus olas,

un espacio entre las dunas,

un dique hacia tu mirada,

una escalera de hojas,

la chimenea encendida,

otro punto de partida,

por turbulenta que sea

la fuerza de la marea.

 

 

 

Una rosa y ocho vientos

     “A veces es preciso detenernos y observar los matices para encontrar nuestro rumbo

Entre las intensidades de las dunas,

las direcciones intermedias,

devotas de la flor,

imantan las caricias

que iluminan el transito del tiempo

para bifurcar todos nuestros rumbos.

 

Meditación

La tarde aguarda,

desencajando mi mirada

sobre la imagen de telediario

de un niño hambriento.

Sangre sobre las guerras de los hombres

Los rostros se desdibujan,

No hay abrazos.

Me tapo con una manta,

pretendiendo,

buscar abrigo ante la barbarie.

De lejos, la música de un anuncio de colonia,

los faustos del vodevil,

una corona de flores para el banquete,

de una novia sin abrigo.

 

Regreso.

No hay espacio para las etiquetas

es de noche,

origen, fuego, nube,

santo y seña de mil identidades,

todo en equivalencia,

uno y todo.

Por eso

no hay nada tan falso como el éxito

ni tan vacío como la avaricia.

 

Viaje interior

             Admiro lo sencillo. Pero, no confundamos, la sencillez, la simplicidad, no la superficialidad. Y cuidado, que muchas veces lo superficial se disfraza de complejo, y sigue siendo un mensaje intrascendente. Las poses, las modas, los desafiantes perfiles, a modo de ritos de iniciación de eternos adolescentes, no nos traen realmente bienestar alguno. No eres tú contra…no eres tú por…Eres tú, y lo que quieras ser a partir de este momento.  Nuestra vida, duela lo que duela, puede llegar a ser más llevadera si aprendemos a admirar lo sencillo. El caliz de la flor, la piedra de la vida…Os invito a un viaje interior.

                    Cierro los ojos y me observo

recostada sobre la arena sin rozarla

en una pequeña levitación de mis sentidos

Siento que mi cuerpo se recoge

entrelazándose en aire

Un ovillo, el círculo de la vida

bendiciendo el calor de mis manos

el espiral de los movimientos

Un  remolino de corriente

en el viaje hacia uno mismo

Respirar, ahuecar las alas, sacudiéndolas

atrapando el oxígeno

Abrir los ojos, serenamente,

sobre un papel en blanco

sellando nuestro nombre

Arropar el  pasado

acunando los sueños de los ancianos

y agradeciendo poder compartir la vida.

 

 

 

chapotear

Chapotear recuerdos:

Juguetear con el agua en las rodillas,

pisando charcos, saltando de puntillas,

apretar los dientes cuando la noche vibra,

y recordar,sintiendo,como pasa la vida

unas veces en gris, otras abriendo el día

abrazarte en silencio, rozando tu mejilla

son las cosas que importan, quizás, las más sencillas

 

Deja que el agua moje tus pies

No hay demasiadas piedras sobre el río,

sino las suficientes para atravesarlo.

La dificultad no estriba en el tamaño, ni siquiera en la pendiente.

No te compares, ni en el arrojo de los otros, ni la densidad de los obstáculos,

cada persona tiene una prueba distinta y un nombre diferente,

nuestro propio pulso y nuestro propio paso.

No intentes detener la corriente,

porque todo es pasajero,

deja  que el agua fluya suavemente, e incluso, permite que moje tus pies

y podrás llegar a la orilla.

Sin embargo, si dejas que en tí anide el miedo y la impaciencia,

la agresividad será tu lecho

y serás ira, angustia en alma enferma, sedienta de lo externo.

Por eso, recuerda, en cada paso, que no importan los inconvenientes

sino tu determinación para seguir avanzando