Cuando el sol se pone

Buscar el origen en el poniente puede suponer una paradoja. Algo así como querer entender el principio buscando el final. Pero como en esta esfera, en la que habitamos, identificar el poniente(oeste) con el fin es, simplemente, ilusorio, quizá esa paradoja es la mejor forma de comprender que, todo el universo y nosotros mismos, solo podemos abarcarnos en todas nuestras densidades. Como el plano nos engaña, buscamos en lo abrupto, el pulso de la vida.

Cuando el sol se pone          

Una llanura puede ser la puerta abierta,

que descansa tras el mar de nuestros ojos,

el abrazo de verano y ese guiño

que recoge las mareas del invierno,

y las aristas de cada primavera.

 

Una llanura siempre es un escenario

del poniente rojizo e iluminado,

espejo, sed de calma, luz en rostro.

 

Pero, sin embargo,

hay algo en el oeste,

ansiado, percutido, muy remoto,

que lleva a cabalgarlo,

un sentimiento hondo,

más abrupto, más fiero, más rocoso,

escalada al origen, aire fresco,

ese bosque extendido y generoso,

de la etimología de su nombre

en el acantilado de sus besos.

 

Piedras

Tropezar con la piedra

y masticarla,

como en un ritual liberatorio.

Volver a ver la piedra,

digerirla,

maldiciendo la caida reiterada,

destronándote de lides,

pues es humano ser rey de auto-reproches.

Repetir el camino,

y no ver piedras..

Tu cerebro memorizó el abismo

que te abraza, al futuro de sus ojos

Estar arriba y querer volver abajo,

añorar las piedras,

y bañarse

en el sabor agridulce del fracaso.


Visitar las lagunas traicioneras,

el viento de levante,

el acantilado del oeste,

las brumas y las nieblas.

Descender,

 para subir contra-corriente,

nadando en mar abierto y en tormentas

ser torbellino en luz,

tornado sin arena,

remolino,

porque no hay mejor victoria

que saberse sin miedos.

Hubo un tiempo,

en el que se apilaban piedras

para recordar cuán transitoria

es esa imagen

serena de los pastos

y cuán inestimable

es la sabiduría, que nos deja

cada tropiezo,

en la piel de nuestros versos.

Voy a poner una piedra sobre tus hombros

para que puedas ascender montañas,

saltar sobre su cima

y descubirme

en la carta de navegación de tu mirada.



¿Por qué diablos existimos?

Colisionarse a sí mismo,

ser liviano,

para levitar en gravedad

y reconocerse

en anticuerpo,

el rayo cósmico,

que desbarata todos los asientos

y nos revuelve dentro.

Recobrar el manual de Majorana*,

los ángeles de custodia

adentrarme en sus mares,

atravesando el muro de su tacto,

revirtiendo la formulación de mi mirada,

estar en negativo,

no estar, o sí estar,

imprimirse en positivo,

enajenarse con el caos

y desligarme de la irrealidad de mis sentidos

Admitámoslo,

la partícula no se comporta diferente porque la miras,

es que tu percepción la enmarca

en una trayectoria presuntiva.

Los ojos son traicioneros,

tanto,

como la propia mente,

en el mercadillo de las bagatelas,

un aforismo,

una máxima,

unas presunciones.

Admitir que no hay nada seguro,

es preguntarse,

por qué diablos existimos.

*Ettore Majorana, físicoitaliano, desaparecido sin dejar rastro hace ochenta años, dedicó su vida aestudiar los neutrinos y sus antipartículas.¿Por qué diablos existimos? Es la gran pregunta. Quizá nunca podamos responderla. Todo lo que percibimos esta lleno de subjetividades, pero eso es realmente  vivir, desde un yo limitado, pero maravilosamente humano.

Meditación

Observo,

la levitación del tiempo,

yo,

desde una esfera,

mi yo posible, tu yo posible,

degustando los nuevos capítulos,

la incertidumbre que abraza

que el mundo lo es de posibilidades.

 

Cientos de años pueden no ser importantes,

piensa

retrocede,

cuando la tierra que pisas no existía,

los árboles no tenían raíces,

y la vida discurría

sobre las moléculas de los nombres.

 

Quizá sea cierto que los pasados perdidos,

el muro de cristal,

el tránsito,

pudieran estar aquí

en la palma de la mano,

en el movimiento de las páginas,

en la más perdida

interferencia

de la vida.

Solo pido( y tanto…)

 Siempre he pensado- y sé que es difícil- que las relaciones sanas tienen que tener un espacio de tregua. Incluso que es bueno que sea un espacio físico, en donde poderse purgar y hablar sobre los conflictos, dejando fuera de su puerta al orgullo.

 

Un espacio pequeño.

un cajón de comienzos

en un rincón de invierno,

iluminado, abrigado

de sol intenso,

de fumata blanca,

de basta ya,

de estoy contigo,

de te comprendo.

Una terraza para avistar estrellas

y un telescopio hacia tus paredes,

un micrófono de viento,

las ondas de la luna,

navegándote

y navegándome.

Conectándonos.

Solo pido

un espacio pequeño,

un rincón para la tregua

sin trincheras,

la caja de resistencia,

la caución,

la garantía,

poder abrazar tus olas,

un espacio entre las dunas,

un dique hacia tu mirada,

una escalera de hojas,

la chimenea encendida,

otro punto de partida,

por turbulenta que sea

la fuerza de la marea.

 

 

 

Una rosa y ocho vientos

     “A veces es preciso detenernos y observar los matices para encontrar nuestro rumbo

Entre las intensidades de las dunas,

las direcciones intermedias,

devotas de la flor,

imantan las caricias

que iluminan el transito del tiempo

para bifurcar todos nuestros rumbos.

 

Meditación

La tarde aguarda,

desencajando mi mirada

sobre la imagen de telediario

de un niño hambriento.

Sangre sobre las guerras de los hombres

Los rostros se desdibujan,

No hay abrazos.

Me tapo con una manta,

pretendiendo,

buscar abrigo ante la barbarie.

De lejos, la música de un anuncio de colonia,

los faustos del vodevil,

una corona de flores para el banquete,

de una novia sin abrigo.

 

Regreso.

No hay espacio para las etiquetas

es de noche,

origen, fuego, nube,

santo y seña de mil identidades,

todo en equivalencia,

uno y todo.

Por eso

no hay nada tan falso como el éxito

ni tan vacío como la avaricia.

 

Viaje interior

             Admiro lo sencillo. Pero, no confundamos, la sencillez, la simplicidad, no la superficialidad. Y cuidado, que muchas veces lo superficial se disfraza de complejo, y sigue siendo un mensaje intrascendente. Las poses, las modas, los desafiantes perfiles, a modo de ritos de iniciación de eternos adolescentes, no nos traen realmente bienestar alguno. No eres tú contra…no eres tú por…Eres tú, y lo que quieras ser a partir de este momento.  Nuestra vida, duela lo que duela, puede llegar a ser más llevadera si aprendemos a admirar lo sencillo. El caliz de la flor, la piedra de la vida…Os invito a un viaje interior.

                    Cierro los ojos y me observo

recostada sobre la arena sin rozarla

en una pequeña levitación de mis sentidos

Siento que mi cuerpo se recoge

entrelazándose en aire

Un ovillo, el círculo de la vida

bendiciendo el calor de mis manos

el espiral de los movimientos

Un  remolino de corriente

en el viaje hacia uno mismo

Respirar, ahuecar las alas, sacudiéndolas

atrapando el oxígeno

Abrir los ojos, serenamente,

sobre un papel en blanco

sellando nuestro nombre

Arropar el  pasado

acunando los sueños de los ancianos

y agradeciendo poder compartir la vida.

 

 

 

chapotear

Chapotear recuerdos:

Juguetear con el agua en las rodillas,

pisando charcos, saltando de puntillas,

apretar los dientes cuando la noche vibra,

y recordar,sintiendo,como pasa la vida

unas veces en gris, otras abriendo el día

abrazarte en silencio, rozando tu mejilla

son las cosas que importan, quizás, las más sencillas

 

Deja que el agua moje tus pies

No hay demasiadas piedras sobre el río,

sino las suficientes para atravesarlo.

La dificultad no estriba en el tamaño, ni siquiera en la pendiente.

No te compares, ni en el arrojo de los otros, ni la densidad de los obstáculos,

cada persona tiene una prueba distinta y un nombre diferente,

nuestro propio pulso y nuestro propio paso.

No intentes detener la corriente,

porque todo es pasajero,

deja  que el agua fluya suavemente, e incluso, permite que moje tus pies

y podrás llegar a la orilla.

Sin embargo, si dejas que en tí anide el miedo y la impaciencia,

la agresividad será tu lecho

y serás ira, angustia en alma enferma, sedienta de lo externo.

Por eso, recuerda, en cada paso, que no importan los inconvenientes

sino tu determinación para seguir avanzando