Ventanas del mañana

 

No existe un plano monocorde,

en el que las rutas,

se extienden simétricas coronando

un castillo de naipes y princesas.

 

No existe,

una odisea sin trampa,

un destino sin pérdida,

un velero programado

en el horizonte de los designios.

 

No hallarás un pentagrama unísono

ausente a la derrota,

el canto de sirena

para el concierto de la vida.

 

Por eso,

bendice los errores de tus versos,

los quiebros de tus rutas,

la lejanía de Ítaca,

el telar de tu paciencia.

 

No lamentes la piedra que tropieza en tu nombre,

por miles de veces,

imponiéndote desacordes,

en el fango de la tristeza.

 

 

Las ventanas del mañana encontrarán el sol de este invierno.

 

 

Texto: Universoespejo. Pilar Astray Chacón

Imagen: Pixabay. Cedida gratuitamente por Kellepics.

 

 

 

 

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Versales

Cuesta trascender, y en nuestro abismo, siempre es imposible la respuesta.

 

Precipitarse

Sobre las grandes preguntas

Para reconocerse

Maleable a todas las respuestas

Es tanto el miedo al vacío

Que me vale

Cualquier réplica

 

Sobre la curva de mis pensamientos

Va ondulando la vida

Perder por no perderse uno mismo

Unos altos vuelos para una mariposa

Entre las versales del abismo

Crisis

No hay pétalos,,no, ni margaritas

que puedan despejar la incertidumbre

y sabes que lo tengo por costumbre

por eso me aturde y me despista

Y no es luna de abril ni primavera

para proseguir como cualquiera

como si fuera ayer la vez primera

Es difícil  volver sin autopista

No hay plano que voltee hacia mi misma

ni atajo que seguir si yo pudiera

No hay pétalos, no, ni margaritas

Implacable

Implacable, el paso de la vida

taconeando  arrugas

serpenteando densidades

degradando el color de las agendas

un minuto que resta

dos o veinte, quizá diez mil

No somos una fotografía

ni siquiera la huella de un escrito

somos esa piel que se encuentra

ahí fuera, en el otro lado

sorteando las plumas del papel de mariposa

mientras las gotas de agua

se difuminan

de forma inexorable

 

Antes de que mis botas

caigan en las hojas del olvido

permite que te piense y que me pienses

quién eres

 

Aquelarre

 

Hagamos un aquelarre

para inhundar de sal todas las lunas

en la primera marca de equinoccio

ya no hay muérdago suficiente

para acallar tanta herida

 

Este acontecer que reiventa días

no deja de imponer la descordura

sobre el mapa de un sádico

la invención extrema

de un depredador de ángeles cautivos

lobo para el hombre, lobo para el hombre

lobo o hombre

marchitado por sus genes

inoculado del virus canival en su sangre ausente

 

Los sueños se agolpan formando un pelotón desconcertado

sin escalera de emergencia

en el albedrío de la vida

sueños de tronos en cartón piedra y espadas de papel

sobre contenedores de plástico

en un firmamento desabrido

 

Hagamos un aquelarre

para inhundar de sal todas las lunas

liberemos a nuestra progenie

hagamosle saber que no son culpables de nada

que ya bastante heroico es el vivir

fabricando recortables infantiles

sobre la sombra absorta de un futuro incierto

 

Liberemos a nuestra progenie

de seguir encantando serpientes

pues por miles de cabezas que contemos

sin espejos y sin melodías

el golpe más certero

es cerrar su cesta para siempre

 

 

Hagamos un aquelarre

para inhundar de sal todas sus lunas

sobre el fuego de luz encaramando

al indómito estrellato de lo humano

Un castillo de naipes para la cosecha

de las nieblas futuras

 

 

 

Destino yo

Cambiar la ruta, virar, cobrar sentido

atrapar el recuerdo tras un hilo

corretear la luz haciendo un guiño

proteger  nuestra piel de toda herida

retornarse otra vez, sentirse viva

y vestirse en azul quebrando el día

 

 

Viejo

Era viejo.

lento, pastoso, cansino, cansado

era torpe

sus ojos vidriosos en débil abertura

no acertaban siquiera a verte

Creo que se olvidó tu nombre

no sabía dónde hallar sus calcetines

ni calentarse su propio desayuno

Era viejo, diantres, era viejo…

¿Y tú?

Qué alejado te ves y te describes

como si fuera distinto lo que vives

de lo que él vivió por ti un día

Qué alegoría

nadie es eternamente joven.