Verbigracia

Reporta la mañana  los sonidos

del aire que batea las palabras

Crujir del viento entresacando olvidos

por todo aquello que imponga semejanza

 

Enjuto en luz el torso y la semblanza

un remolino de aire que me alcanza

onda expasiva que, por verbigracia,

desaconseja del sol toda esperanza

 

Reiterar, repetir, un sentimiento

sacudiendo las tejas de la calma

para perderme en mí por un momento

palpando la ventisca que desarma

la verdad del silencio entre dos almas

 

Esos bendidos ojos que me abrazan

no aciertan a entender complicidades

importándose en mil identidades

a la par que me hieren y arrebatan

 

Lejos están la gloria y la bonanza

del verbo que partió de madrugada

quizá ahora tan solo resta gracia

para asumir la historia inacabada

y volver a escribir en tu mirada

 

 

 

 

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Aquello que tal vez nunca escribiera

Mis manos son hoy las pasajeras

de un papel en blanco detenido

y no saben qué decirte cuando escribo

aquello que tal vez nunca escribiera

si nunca te hubiera conocido

 

Y es que este espacio no es sino una espera

de un más vasto y abrupto recorrido

del amor que no fuera conocido

 

y no hay sombra que la verdad cubriera

ni viento que cruel pudiera

resistir a la flecha que Cupido

clava sobre mi sien cuando te miro

 

 

Mis palabras se agolpan viajeras

recorriendo tu cuerpo junto al mio

y no saben qué decirme cuando digo

que aquello que tal vez nunca sintiera

tal vez aquello que nunca he sentido

se entrelaza entre ambos con un hilo

resistente a los tiempos y al olvido

 

 

 

Buscar un sitio

Buscar un sitio, abrir, las puertas de la casa

donde el sol de abril se cuele en la ventana

ordenar los armarios, repararse en la cama

y arroparse de sueños temprana la mañana

volver, volverme a mí, regresar de la nada

sentir lo que sentí, con la mirada franca

buscar un sitio al fin que rebosante en calma

me traiga del ayer los trozos de mi alma

y ser la que yo fui, amara lo que amara

sufriera por sufrir, o dejara en mi almohada

aquello que perdí en tardía batalla

buscar un sitio, abrir, las puertas de la casa

sentir lo que sentí, amara lo que amara

 

 

 

Suerte

Vengo para posarme en tus rodillas

abandonarme en tus brazos

mutar en los abrazos

que han de suceder

Vengo para pagarte sonrisas

entre mil diamantes

eternas dibujantes

de lo que he de querer

Vengo tintineando la suerte

de una buena hechicera

Espirales de fuego

quebradas en el vuelo

que perdimos ayer

Vengo con la maleta de sueños

destronando misterios

volteando hemisferios

para amarte sin miedo

rotando en un te quiero

pegado a nuestra piel

 

 

 

 

De cero infinito por ciento

Paso la tarde pegada a una nube

buscando un momento sin pensamiento

De cero infinito por ciento

Dibujo sobre mi mano una palabra

Reclamándome

Todavía guardo una caja polvorienta en el balcón

hay agua de lluvia en las losetas

siempre huidiza

Por cierto,

la luz azul no se apagado en el jardín.

Quizá hay alguna esperanza

para abrir este cuaderno y escribirlo de nuevo

empezando por el final

para así asegurarnos

que caminaremos entre las rocas de la playa

con una caracola de arco iris.

 

Cae

 Hay veces que la tristeza nos invade, pero en realidad, si reflexionamos, lo que esperamos es un cambio. En definitiva solo los muertos no esperan algún cambio.

“Y la muerte del mundo cae sobre mi vida”( P.Neruda)

 

Cae sobre mi vida el mundo

en esa sensación intensa

golpeando lo que pienso

Disuadiéndome

en la derrota finita de los días

 

Cae sobre mi vida

sumergiéndome

en el medio vaso vacío

en el intenso negro

en la abismal impaciencia

de la escalera rota en el comienzo

 

Quizá sea cierto que la tristeza

no es más que una esperanza disfrazada

 

 

 

 

 

Nada es igual que ayer

La vida, a veces, nos sitúa al borde de un precipicio. Y nosotros, no pocas de esas veces, no nos ayudamos mucho, embaucándonos tras la queja o la desesperación. Para esos días recupero un poema que escribí hace tiempo.

 

Nada es igual que ayer

al menos, como hoy lo ves,

lo que se va y lo que viene,

lo que fuiste y lo que tienes,

Nada es igual que ayer

 

 

Ves, tu cuarto, huele a menta

y esa luz que hoy alimenta

los rincones, las macetas,

y que tu cuerpo perfila,

entre tonos violetas

se tropieza con las lilas

que asoman a tu cintura,

lo ves, ya se fue la duda

y también esa amargura

Nada es igual que ayer.

 

Porque el dolor ya se fue,

al menos como hoy lo ves

Nada es igual que ayer.