Una rosa y ocho vientos

     «A veces es preciso detenernos y observar los matices para encontrar nuestro rumbo»

Entre las intensidades de las dunas,

las direcciones intermedias,

devotas de la flor,

imantan las caricias

que iluminan el transito del tiempo

para bifurcar todos nuestros rumbos.

 

Meditación

La tarde aguarda,

desencajando mi mirada

sobre la imagen de telediario

de un niño hambriento.

Sangre sobre las guerras de los hombres

Los rostros se desdibujan,

No hay abrazos.

Me tapo con una manta,

pretendiendo,

buscar abrigo ante la barbarie.

De lejos, la música de un anuncio de colonia,

los faustos del vodevil,

una corona de flores para el banquete,

de una novia sin abrigo.

 

Regreso.

No hay espacio para las etiquetas

es de noche,

origen, fuego, nube,

santo y seña de mil identidades,

todo en equivalencia,

uno y todo.

Por eso

no hay nada tan falso como el éxito

ni tan vacío como la avaricia.

 

chapotear

Chapotear recuerdos:

Juguetear con el agua en las rodillas,

pisando charcos, saltando de puntillas,

apretar los dientes cuando la noche vibra,

y recordar,sintiendo,como pasa la vida

unas veces en gris, otras abriendo el día

abrazarte en silencio, rozando tu mejilla

son las cosas que importan, quizás, las más sencillas

 

Deja que el agua moje tus pies

No hay demasiadas piedras sobre el río,

sino las suficientes para atravesarlo.

La dificultad no estriba en el tamaño, ni siquiera en la pendiente.

No te compares, ni en el arrojo de los otros, ni la densidad de los obstáculos,

cada persona tiene una prueba distinta y un nombre diferente,

nuestro propio pulso y nuestro propio paso.

No intentes detener la corriente,

porque todo es pasajero,

deja  que el agua fluya suavemente, e incluso, permite que moje tus pies

y podrás llegar a la orilla.

Sin embargo, si dejas que en tí anide el miedo y la impaciencia,

la agresividad será tu lecho

y serás ira, angustia en alma enferma, sedienta de lo externo.

Por eso, recuerda, en cada paso, que no importan los inconvenientes

sino tu determinación para seguir avanzando

El color de lo simple

Hacer a nuestros ojos visible la naturaleza, puede ser un buen método para reencontranos. Mi padre siempre miraba al mar, de forma persistente, en busca de esa paz que curiosamente, casi siempre tenía. En este poema se intenta emular ese estado al que se llega tras descender a la nada para reiniciar el camino desde ella. Los colores y las formas son irregulares, impresionantes, complejos y a la vez simples.

 

Mar, cobalto azul, indefinido

en gris te amo como la roca tosca

sin erosión en desde, quizás hacia la nada

amanecer en alba,  de blanco-plata en brote

Tierra, sin mas, deseo, de ocre sobre el lienzo

amarillea el trigo y se delata el fruto, verdeando

en el simple devaneo de las hojas.

 

Papel del tiempo

Doblo el papel del tiempo para verme

en el pasado aquel desdibujado

doblo el papel, en arco sobre el temple

lienzo de aquel otoño equidistante

imantada de luz, imaginada antes

Paseo por los templos de mis miedo

destronando las huellas aprendidas

y comprendo que el avance tiene un ritmo

y el retroceso es un paso necesario.

Aprendo a amar las piedras, el obstáculo

neutralizando la imagen del espejo

Tanto más libres somos cuanto menos

tenemos confiado en el ajeno

Y ahora vuelvo aquí, ya renovada

con soplo del ayer hacia el futuro

atrapadas las lunas de mis rostros

para dejar camino sobre el agua.

Pisando freno

 

En emergencia  y gris.  Pisando freno.

De bruces, otra vez, contra este suelo

Intentar, y caerse, para emprender el vuelo.

En  cada paso nuevo, pisando freno.

Sin amortiguadores, ni casco, ni volante

En círculo infinito cual  conocido errante

Reversible y ajeno, impropio y alejado

Futuro siempre incierto, a veces aterrado

Pero futuro al menos, futuro al fin y al cabo.

Meditación en templo y temple sobre el lienzo

conocidos amigos de aquel torcido espejo

recuerdos e impresiones en acrílico tiempo

nada sobre el minuto y mucho sobre el verso

Detención y emergencia. En gris, pisando freno

buscando una salida entre mis ojos negros

colina entre mi frente. Resurgir indolente

vencible en el azul. En freno intermitente

 

 

 

 

Resulta altamente superfluo

Resulta altamente superfluo

decirte que el tiempo no sobra,

que la vida no es apuesta,

que no hay minutos ni horas

ni es la tarde la que embarga,

que apremia el reloj y en la resta

toda nota se acobarda.

 

Resulta, en verdad, prescindible

y sin embargo, no amainas,

ni la tormenta de fuego,

ni la ventisca de lágrimas,

los acentos del reproche,

atrapando mi palabra.

 

Resulta altamente superfluo

Y sin embargo, no arrancas,

pasionaria de tu jaula,

esperando que alba al día

te regalen la esperanza.

No está en los otros tu vida

sino dentro de tu alma