Eres, sin duda, bella

         Porque para querer, hay que quererse y para odiar, hay que odiarse. Empecemos desde lo nuestro para lo vuestro.

 

 

Eres, sin duda, bella

Cualquiera que sea tu edad

Cualquiera que sea tu peso

Cualquiera que sea el color de tus ojos o tu piel

Por eso yo, te admiro

desde la ventana de mi propio rostro

Por eso yo, te amo

Y amo la serenidad del agua sobre tu pelo

Amo la  cadencia armónica de tus movimientos

en pausa sobre el cuerpo

Amo las velas que te encienden esta tarde

y la luz de tus caricias

Cualquiera que sea tu nombre

Eres, sin duda, bella.

Extraños

Somos dos extraños

compartiendo café y galletas

costumbrismo nocturno

en el croma apaisado de unos ojos

lagrimeantes en mar

rememorándose

 

Somos dos extraños

unas abandonadas gotas

fugitivas en agua

detrás de una lluvia que ya no purifica

presencia en ausencia

sobre los cristales de la rutina

Cae

 Hay veces que la tristeza nos invade, pero en realidad, si reflexionamos, lo que esperamos es un cambio. En definitiva solo los muertos no esperan algún cambio.

“Y la muerte del mundo cae sobre mi vida”( P.Neruda)

 

Cae sobre mi vida el mundo

en esa sensación intensa

golpeando lo que pienso

Disuadiéndome

en la derrota finita de los días

 

Cae sobre mi vida

sumergiéndome

en el medio vaso vacío

en el intenso negro

en la abismal impaciencia

de la escalera rota en el comienzo

 

Quizá sea cierto que la tristeza

no es más que una esperanza disfrazada

 

 

 

 

 

Desisto de dolerme

 

Quien clava espada, por la espada muere

cruel batalla de sombras  innombradas

entre los flancos abiertos donde duele

cualquier estoque de hielo en la mirada

 

En esta lid asida a los reproches

enreda el mar batido entre sus brotes,

yo ya no encuentro  motivo de combate

no quedan sueños de paz en este ataque

ni otro sentido que encuentre donde fuere

aquel reducto donde el amor se muere

 

y desistir me trae sueños de flores

en  ley de ancestros de círculo marcada,

manos que rozan  la suerte ya alejada,

del fuego hostil que acabará mañana

cuando la noche se teje inacabada

en la esperanza de que nada te nombre

 

Nada que asome de la salmuera blanca,

nada retome  el agua apalabrada,

única en soles de amor  amurallada

sobre una roca de nubes expectante

Nada que surja hoy será un instante

en este tiempo de vides en gargantas

irreverentes,  toscas y entregadas

a cualquier hueste de luz que venga clara

a resurgir cual fénix de la nada.

 

 

Anhedonia

Intento sumergirme en la desgana y comprender esta sensación.

 

La cascada de mis ojos no encuentra lágrimas

para derrotarme en ira

Mis pies no quieren responder

tras ninguna huida

no tienen prisa para chapotear futuros

no importa qué ni cuándo

Soy un  espectador de días

que no pide rescate

Me observo en la pantalla de tu tiempo

y aunque aperture la luz la primavera

no resaltan las cosquillas en mi rostro

destronando mi piel de parestesias

Porque yo resido

buceando irreales aguas

de anegados lagos

arropándome de algas

en el valor salvaje

en el alambre

de una sola dimensión

inalienablemente incomprendida

 

 

 

 

 

Precipicio

En un vuelco, la nube, impredecible y fría

dibujó un precipicio en lo que más quería

y llovieron cristales abarrotando el día

observando implacable como pasa la vida

abocando a mi suerte aciaga y detenida

cuando ya nada vale, cuando pesa la herida

cuando el dolor convierte la luz en agonía

 

En un vuelco, la nube, impredecible y fría

dibujó un precipicio en lo que yo más quería

apostando entre hielo la derrota más mía

alborotó mi cielo de la más triste umbría

 

Y mientras maldecía aquello que venía

la luna , clamorosa, en azul ya se abría

cual puente entre las nubes que de blanco teñía

e importó a mi silencio la tenue melodía

Aquello que era negro y todo ennegrecía

al fin y poco a poco, mi mente diluía

Aproximado en salto, abril en valentía

crucé el hielo amargo y ahora en la otra orilla

me encontré con mi misma a la vuelta del día

 

 

Pesadilla

Hay veces que  me siento temblar

Inapreciable e invisible

sobre el extremo de una cuerda

indivisible con mis pies

No me caigo

sostenida en el sueño

 

El aliento del precipicio

provoca un escalofrío sobre mi nuca

la alerta del abismo

No tengo más cuerdas

Pesadilla