Licor de guindas

 

Todavía recuerdo

aquellas tardes de licor de guindas

el apresto encalado de las horas

y ese sol de abril dando permiso

para que mi suerte recalase

en el atardecer de tus arrugas

 

Todavía recuerdo

los cien enigmas de cada crucigrama

la palabra abrazada a la palabra

en ese ir y venir de la sorpresa

haciendo permeable tu sonrisa

 

Siempre tuviste algo de maga

Quizá un ingrediente secreto

para permanecer indemne al tiempo

sobre la balaustrada de mi pensamiento

 

Y es tal tu presencia en estas letras

impresiva correctora sobre mis ojos

“fala ben, neniña, e ti, qué falas”

puntuando las comas que me faltan

rojo en guindas al borde del poema

y ese punto final que no fue escrito

 

 

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¿Qué te sugiere?

Pudiera ser invierno, al mediodía, con una soledad de espantapájaros.

Pudiera estar perdido en el recuerdo de una vida soñada y no cumplida,

esa otra vida, nonata, arrebatando de ira los recuerdos.

Pero también pudiera ser otoño. Sí tal vez, pudiera, ser otoño de castañas de colores,

esas castañas que juegan a despistarnos sobre irisados racimos de uvas rojas,

precursoras del verde de poniente sobre el libro, en la ilusión tardía de un encuentro

Pudiera ser también el cierre de una herida. Ella vendrá y cambiará las notas,

con un ramo de lirios y sonrisas. Pentagrama de luz en las persianas.

Pudiera se un hombre, al fin y al cabo, culminado el paisaje de sus ojos,

con el atardecer sereno de su rostro,  invitándote a sentarte y comentarte

lo suave del tiempo cuando llueve y el devenir de las hojas sobre el suelo.

Tendrá una gran familia, o no, ninguna. Será un hombre de bien, estoy segura,

de esos que comprenden que la dicha,  se encuentra dentro, muy dentro de los días

cuando el sol ilumina las palabras, hay café caliente y una mano amiga.

Eres, sin duda, bella

         Porque para querer, hay que quererse y para odiar, hay que odiarse. Empecemos desde lo nuestro para lo vuestro.

 

 

Eres, sin duda, bella

Cualquiera que sea tu edad

Cualquiera que sea tu peso

Cualquiera que sea el color de tus ojos o tu piel

Por eso yo, te admiro

desde la ventana de mi propio rostro

Por eso yo, te amo

Y amo la serenidad del agua sobre tu pelo

Amo la  cadencia armónica de tus movimientos

en pausa sobre el cuerpo

Amo las velas que te encienden esta tarde

y la luz de tus caricias

Cualquiera que sea tu nombre

Eres, sin duda, bella.

Extraños

Somos dos extraños

compartiendo café y galletas

costumbrismo nocturno

en el croma apaisado de unos ojos

lagrimeantes en mar

rememorándose

 

Somos dos extraños

unas abandonadas gotas

fugitivas en agua

detrás de una lluvia que ya no purifica

presencia en ausencia

sobre los cristales de la rutina

Cae

 Hay veces que la tristeza nos invade, pero en realidad, si reflexionamos, lo que esperamos es un cambio. En definitiva solo los muertos no esperan algún cambio.

“Y la muerte del mundo cae sobre mi vida”( P.Neruda)

 

Cae sobre mi vida el mundo

en esa sensación intensa

golpeando lo que pienso

Disuadiéndome

en la derrota finita de los días

 

Cae sobre mi vida

sumergiéndome

en el medio vaso vacío

en el intenso negro

en la abismal impaciencia

de la escalera rota en el comienzo

 

Quizá sea cierto que la tristeza

no es más que una esperanza disfrazada

 

 

 

 

 

Desisto de dolerme

 

Quien clava espada, por la espada muere

cruel batalla de sombras  innombradas

entre los flancos abiertos donde duele

cualquier estoque de hielo en la mirada

 

En esta lid asida a los reproches

enreda el mar batido entre sus brotes,

yo ya no encuentro  motivo de combate

no quedan sueños de paz en este ataque

ni otro sentido que encuentre donde fuere

aquel reducto donde el amor se muere

 

y desistir me trae sueños de flores

en  ley de ancestros de círculo marcada,

manos que rozan  la suerte ya alejada,

del fuego hostil que acabará mañana

cuando la noche se teje inacabada

en la esperanza de que nada te nombre

 

Nada que asome de la salmuera blanca,

nada retome  el agua apalabrada,

única en soles de amor  amurallada

sobre una roca de nubes expectante

Nada que surja hoy será un instante

en este tiempo de vides en gargantas

irreverentes,  toscas y entregadas

a cualquier hueste de luz que venga clara

a resurgir cual fénix de la nada.

 

 

Anhedonia

Intento sumergirme en la desgana y comprender esta sensación.

 

La cascada de mis ojos no encuentra lágrimas

para derrotarme en ira

Mis pies no quieren responder

tras ninguna huida

no tienen prisa para chapotear futuros

no importa qué ni cuándo

Soy un  espectador de días

que no pide rescate

Me observo en la pantalla de tu tiempo

y aunque aperture la luz la primavera

no resaltan las cosquillas en mi rostro

destronando mi piel de parestesias

Porque yo resido

buceando irreales aguas

de anegados lagos

arropándome de algas

en el valor salvaje

en el alambre

de una sola dimensión

inalienablemente incomprendida