Desgarro

Hace millones de años la tierra sufrió un golpe desgarrador. Esta colisión determinó se fragmentara y se formara lo que hoy conocemos como luna. La luna, como parte de la tierra, alter ego, sombra y luz, domina ciclos y mareas. Sería inconcebible nuestro mundo sin ella. Este poema utiliza la metáfora del nacimiento de la luna, para aquellas situaciones que, si bien nos desgarran, suponen un nuevo comienzo.

 

A veces,

ese golpe violento y seco

que nos lleva al abismo

es curiosamente un nuevo comienzo,

polvo de estrellas que trasluce

el contorno de mi galaxia,

siempre errante hacia tu poniente,

 

Un desgarro de luz,

ese alarido sin sonido,

se transforma en luna,

conjugando la suerte de mis mareas.

Sin esa luna

no existiría el viento  abanicando mis orillas

ni las olas que suavizan el agreste corte de mis rocas,

y esa atmósfera azul que tanto sobrecoge

todas tus bienvenidas.

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Nada es igual que ayer

Porque nada es igual que ayer, estribillo incluido

 

Nada es igual que ayer,

al menos, como hoy lo ves,

lo que se va y lo que viene,

lo que fuiste y lo que tienes,

Nada es igual que ayer

Diferentes perspectivas

se disipan cada día

y aquello que te dolía

ya no te vuelve a doler

Y la luz que hoy alimenta

los rincones, las macetas,

la que tu cuerpo perfila

entre tonos violetas,

se tropieza en tu cintura

y tus brazos ya no dudan,

es el amor el que augura

y destierra la amargura

por aquello que se fue,

porque nada,

nada es igual que ayer.

 

 

 

Modificar el nombre de las flores

La medida de la inteligencia es la capacidad de cambiar.(A. Einstein)

 

Sobre la vitrina una propuesta:

Siempre la misma anti-receta:

Un edulcorante para dormir esta noche

y la máquina para encalarte los segundos.

 

Me asombra

como recoges con prisa el final del día,

grapándolo entre tus ropas,

anhelando

la detención de las promesas

 

Ansías que se acabe el día.

por no vivir,

quizás

también por vivir,

no viviendo.

 

Me pregunto

si tu vacío puede modificar el nombre de las flores,

si puedes escuchar el sonido de la espera,

si en algún reducto de tu obsesión,

se puede salpicar otro comienzo:

Otra vida

donde no sea necesario procrastinar deseos,

donde se sueñe despierto,

y no se precise blanquear el compromiso

entre las limitaciones de la impaciencia,

donde haya un espacio para que nos acerquemos,

en siete dimensiones,

a las identidades de las almas.

He aquí de nuevo, tú

Podríamos afirmar que cada libro es un reto, una puerta abierta a un mundo diferente.Pero hoy curiosamente en lugar de realizar alabanzas a la magia de la lectura como sería propio, me sumerjo en las augas de la inquietud, para recuperar un poema escrito hace un año sobre la “belleza” de la superación del fracaso. Porque todo resurge, tú también lo harás.  He aquí de nuevo, tú.

 

Ruptura, desesperación, salto, vacío, noche

Digerir el sinsabor sin tener edulcorante

Destronarme y destronarte.

Ya no hay espacio en este papel

ni tinta para rellenar otro capítulo.

 

Es curioso,

en estos momentos de desolación

también hay quietud,

la observación serena del movimiento impropio,

queda reflejada en la fotografía de mi historia.

Y no es resignación ni abandono,

es confianza

en que la fuerza de la vida irá retomando mis pasos por segundos

en mis propias manos dibujando

una nueva cabecera a este tiempo

transformándolo en arco iris de sonidos

 

Dicen que el recuerdo es selectivo

aún así conservo

el retrato de una herida sobre mi cuerpo

para decirme y para decirte

que no hay ruptura, ni desesperación, ni salto, ni vacío ni noche

que no pueda recomponer el universo,

en trompo, rotación y precesión constante

luna de mis soles trasmutada

 

Y he aquí, de nuevo, tú,

sobre los polos,

majestuosamente humano y poderoso

 

Esos días…

Hay veces que nuestro mayor enemigo somos nosotros mismos.

 

Esos días…

 

No llevo la cuenta de los días negros,

cuando la mañana inventa un acuerdo,

cuando cada noche no busca el aliento

y todo se esconde, cuando nada tengo,

cuando cada hora que pasa yo creo

que cambia la ruta, que todo lo intento,

apagar las sombras, no tener lamento

pero no es posible tal cual yo lo pienso

Hay algo perdido que, hoy,  no lo encuentro,

resurgen las dudas, se troquela el tiempo,

qué inquieta la vida, qué dispar el juego,

qué triste la huida, imposible débito,

luz desconocida en lo que me invento

para no decirme lo que tengo dentro,

herida y silente, me estoy resintiendo

debo protegerme de mi pensamiento

anclarme a la luz, a otro sentimiento

que me traiga paz en este momento

Los versos más bonitos

Tus ojos, en llamas

lágrimas pegadas al desconcierto

trozos de lamento entre dientes

esa herida que rebrota y cruje

reptando para no sangrar

ese dolor atado a la angustia

se transforma

cuando das la vuelta a esos cojines viejos del salón

y observas aquel pequeño dibujo

te acuerdas, lo dibujaste, hace tanto

una margarita,  pequeña flor de acrílico oráculo

Si, no, si, no, si, no, si…quizás no

y comienza a rebrotar aquella planta que regaste ayer

sus hojas son tan verdes que parecen quererte hablar

si, no, si, no, si ,no…quizás sí

Ya no necesitas más tiza para preguntarte

porque ya no necesitas ni la pregunta ni la respuesta

Eres tú suficiente,

para secarte esas lágrimas

y cantar, y bailar, y cantar, bailar hasta que la luna

descanse sobre el sol de marzo

sobre este sol que algún día será puente entre nosotros

Tus ojos son los versos más bonitos que yo he visto

Tú eres realmente valiosa

 Cuando vivimos con nuestro propio verdugo y la relación no es sana se inicia un camino de sufrimiento, un bucle permanente de espacios de calma y dolor, del cual es muy difícil salir. He intentado ponerme en el lugar de las personas que han sufrido maltrato, para dedicarles este poema.

 

Tú eres realmente valiosa

 

Cuántas veces me negué, cuántas

encogí los hombros para caminar invisible

mirando hacia el suelo,

contando bordillos para poder llegar sin lastimarme

cuántas veces miré con esos ojos- herida

clamando un rescate de mi angustia

Rescate imposible porque yo

seguía ahogándome con mis propias manos

En el mismo sitio, en la misma baldosa

cada vez más fría y más rota

Cuantas veces me escondí

Y aprendí a tener un rincón secreto para mis sueños

Dentro de una caja de cartón

Cuantas veces volteé una y otra vez una moneda

preguntándole al oráculo la salida

Perdí la alegría, la empatía, las ganas

Y dejé de contar las fases de la luna

Como una hormiga diminuta

No queriéndome ver, ni sentir

Pero una voz dijo BASTA

Basta de mendigar un buen trato,

Basta de arrastrar los pies por las aceras

Basta de ver pasar la vida sin vivir

Y me hice fuerte, me hice valiente

Al fin y al cabo, ya nada tenía que perder

Ya estaba muy abajo

Ya precisaba supervivir

y subí los peldaños de cinco en cinco

para llegar a las murallas y respirar

Y me hice libre,

para bajar y subir las escaleras a mi antojo

Para equivocarme con la talla de los zapatos

y poderme reír,

Reír hasta el amanecer

 

Por esto ahora yo estoy aquí

para enseñarte que se puede abrir la puerta

para acompañarte en tu subida

para consolarte en tus caídas

y para pedirte que no permitas más que te maltrate.

porque solo una lágrima tuya vale más que cien mil palabras de perdón

porque tú  mujer de las mil lunas

Eres realmente valiosa.