Reflexiones sobre la realidad

La realidad es lo que yo miro, y lo que no miro.
La realidad es como los estantes de mi armario. Busco una camiseta y nunca está, por mucho que revuelva, saque todas las camisetas una por una, pero cuando ya he desistido, al cabo de dos o tres días, allí está siempre ella, en ese dichoso estante, tan flamante, desafiándome y diciéndome, pero si estaba allí, siempre lo estaba…es que no mirabas bien.
En fin, en ocasiones, hay tanto de real- o de irreal quizás- en lo que vemos como en lo que no vemos.

La realidad es lo que imagino.
Hoy no me refiero a esas historias fantásticas sino a los miedos. A veces lo que percibimos como real no es más que nuestros propios miedos y nos cuesta ver más allá de dichos temores. Hay dos tipos de personas, las que se auto-engañan aparentando ser mejores, teniendo más cosas o atribuyéndose más virtudes que el resto, y aquellas otras que saben que la paz solo se halla dentro de uno mismo. Cuando era niña no sabia bucear en mi interíor y para superar mis miedos descubrí los rituales. Como imaginación no me faltaba, basta recordar la historia de las piñas adivinas, inventé el que ha sido mi ritual favorito. Busca un recipiente de agua pura, con tapa. Explica en un cartón pequeño tu miedo, sumergelo en el recipiente, tapalo y déjalo reposar en un lugar cerrado y sin luz-para no contaminar el resto con la energía negativa del miedo-. Al cabo de 2 días o cuando el cartón este en el fondo, retira el agua, purifica el cartón secandolo al sol…y ya se fue el miedo. Era una manera de decirme que el obstáculo estaba en mí misma. Probarlo…funciona.

¿Y que es la realidad?

La realidad ya no tiene vuelta, ni giro ni tuerca ni marcha ni atrás. La realidad no es voz de profeta ni tiene sonido, ni tregua ni tino, ni solo destino, ni qué comenzar . La realidad no tiene sentido. Y todo es un timo: truco de poeta y mención de asceta. Lo que ahora parece, mañana no está…
La realidad es cuenta infinita, cien números unos y doscientos treses . Un mundo a tus pies. La realidad son las cuatro cervezas que este domingo me tomé en el bar. La realidad es el ritmo a su paso, retomando sombras, aquí boca abajo, dibujándote…dibujándola.
La realidad es sorbete de lima, pasado que agita, arena perdida y un nombre en el mar. La realidad no es más que crudo algoritmo Lo que yo imagino, también lo que miro…Y lo que se va

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