Levedad

Leves son tus pasos

la observancia rítmica

en la que se impone tu presencia

Aquella levedad

que resta la ausencia detenida

a la parcialidad de mi recuerdo

Leve es la cadencia de tu ropa

aireada en el tendedero de la vida

rebuscando pipas de girasol y regaliz

para agitar el aire de nuestras conversaciones

rotuladas de azúcar

Leves son tus pasos

sí, leves

pero tu levedad imprime

quizá con más profundidad

la huella que me dejas

 

Residentes no visibles

   Cando chega esta època todo lémbrame a Compostela. Ese paso polas rúas cara á Catedral, quentándome as mans co papel do cucurucho das castañas. Cada castiñeiro unha ruta, cada castaña un desexo, un tempo, un son. Cada castaña un paseo.

    Chega Samain, bendito nome, inigualable para traer aquí o que non paso, o que non sucederá, pero que sempre estará na memoria. Convídovos a pasear esa noite no paseo interior máis abrupto, cara a dentro, cara dentro. E alí comezar a escudriñar no universo dos días non pasados, non futuros, non presentes. Eses días que me traen o aroma intenso a muérdago e lémbranme que estamos aquí por algún motivo.

     A prosa apíñaseme entre as letras, mentres se dilúe na cervexa, o mel dos designios. A quén pasearás o 31?  A quén?. Sempre a mesma pregunta. E sempre a mesma resposta. A todos, pero principalmente a min.

     Soa raro, pero hai unha parte de nós que está morta porque está escondida no prezo que pagamos polos días que non sucederon. Paseemos pois a noite de Samain, sen que os fachos do seu lume céguennos e impidan apreciar que na máis absoluta escuridade reside a luz.

—————————————————————————————————————————————

 

     Cuando llega esta època todo me recuerda a Compostela. Ese paso por las rúas, por las calles, hacia la Catedral calentándose las manos con el papel del cucurucho de castañas. Cada castaño una ruta, cada castaña un deseo, un tiempo. un sonido. Cada castaña un paseo.

  Llega Samain, bendito nombre, inigualable para traer aquí lo que no paso, lo que no sucederá, pero lo que siempre estará en la memoria. Os invito a pasear esa noche, en el paseo interior más abrupto, hacia dentro y allí comenzar a escudriñar en el universo de los días no pasados, no futuros, no presentes. Esos días que me traen el aroma intenso a muérdago y me recuerdan que estamos aquí por algún motivo.

     La prosa se me agolpa entre las letras, mientras se diluye en la cerveza, la miel de los designios. ¿A quién pasearás el 31, Pilar? ¿ A quién?. Siempre la misma pregunta. Y siempre la misma respuesta. A todos, pero principalmente a mí. Suena raro, pero hay una parte de nosotros que está muerta porque está escondida en el precio que pagamos por los días que no sucedieron. Paseemos pues la noche de Samain, sin que las antorchas de su fuego, nos deslumbren e impidan apreciar que en la más absoluta oscuridad reside la luz.

El círculo/ sin rumbo

El círculo

 

          El arco de Jano impresionaba a todo visitante. Imperial y majestuosa guardia del Principio. Puerta y salida hacia el bucle infinito del círculo del tiempo. Antes de atravesar el Arco, Suib solía detenerse a examinar las caras laterales, como queriendo escudriñar algún secreto entre las pequeñas oquedades.

          Jano salió al encuentro. Se notaba en su cara la preocupación. Suib, padre, te estaba esperando. Estamos atrapados en un bucle, siempre en el mismo día, me voy a volver loco. Lo sé, lo sé- contestó Suib- el puente está bloqueado y existe un pandeo en la cúpula, supongo que el resto de los puentes también. He dejado a Reten con Sweeney, a ver si solucionan algo. ¡Reten! exclamo Jano, por fin, bien hallado.

       Acto seguido atravesaron el arco, introduciéndose en el círculo inserto en la cuadratura de la puerta. ¡Mira como están mis guardias!- exclamo Jano- ¡a punto de caer en una desolación!

         Las puertas de entrada y salida se atascan, pero sorprendentemente, en intervalos irregulares, se abren. Hemos captado más de diez cajas de vibraciones. ¿Sorprende? Las pescamos todos los días, ya lo sé, pero estas son particularmente intensas.

         A los actores del mal les gusta la táctica de guerrillas. Toda vez que los guardianes del principio impiden todo flujo anormal  hacia el pasado o el futuro de la dimensión terrestre, ellos suelen remitir paquetes o cajas con vibraciones desoladoras para turbar las mentes de los humanos, allá en el lugar donde pudieran caer. Aunque la pesca es tarea del pequeño Marvin, siempre en las puertas se detienen muchísimas de esas cajas. Hay que tener un especial cuidado en abrirlas, ya que pueden perturbar a cualquiera que las escuche. Por eso solo se abren en una habitación insonorizada y portando una escafandra particular que permite detectar la frecuencia del sonido sin ser afectado por la misma. Por así decirlo, estas cajas contienen una vibración, cuyo sonido es en principio imperceptible para el oído humano, que fomenta una especie de locura inducida, pudiendo llevar a las personas o a las naciones a ejecutar actos totalmente execrables o a un estado de locura y delirio insoportable. Dicen que estas cajas han tenido mucho que ver en suicidios, asesinatos e incluso guerras.

           Los actores del mal no son diferentes a nosotros, pertenecen a la misma saga, pero se desarraigaron en el pasado debido a una lucha de poder entre jefaturas, y ahora, su mayor propósito es interferir en el presente terrestre para abocar el futuro, momento en el que perdieron su poder, a un verdadero desastre.

      La dependencia para la lectura de las cajas era una habitación cuadrada, insonorizada y con paredes forradas de blanco. Existe una pantalla central en la que se proyectan las vibraciones, dando a cada sonido un color. Las cajas se depositan en un habitáculo al efecto, como empotrado en una gran mesa de color negro. ¿Tú crees que han tenido algo que ver? interrogó Jano a Suib. No lo sé, no tengo criterio, dijo Suib. Abramos una caja a ver lo que vemos.

            La vibración era ensordecedora. Los colores de un delirio compartido y contagioso, con pretensión de interferir a una gran población. El rojo intenso sobre ese azul cobalto, vibrante sin parar ¿Pretenden una guerra? preguntó Jano, es terrible. Hay que detenerlas. Debo poner más guardianes.

            Tengo una mala vibración, dijo Suib, quizás la solución no sea desatascarnos. Quizá, si nos desatascamos, liberamos el desastre. ¿Y si quien nos ha parado pretende que nada cruce las puertas? Un blindaje, pudiera  ser eso, un blindaje que viniese del propio futuro. Debo volver al puente antes que Reten logre solucionar el atasco

Donde los tejados se cruzan con el suelo

 

No hay espejo de luz en la palabra clara

pues no se necesita más luz que la mirada

 

Donde los tejados se cruzan con el suelo

se cierran los destinos apalabrando cielos

donde todo es posible el buscador de sueños

que se quedan prendidos del amor que es sincero

agita ya sus nubes abrazando de nuevo

y descuelga en las horas ese simple te quiero

 

 

Crisis

No hay pétalos,,no, ni margaritas

que puedan despejar la incertidumbre

y sabes que lo tengo por costumbre

por eso me aturde y me despista

Y no es luna de abril ni primavera

para proseguir como cualquiera

como si fuera ayer la vez primera

Es difícil  volver sin autopista

No hay plano que voltee hacia mi misma

ni atajo que seguir si yo pudiera

No hay pétalos, no, ni margaritas

El oráculo / Sin rumbo

              Antes de partir hacia el círculo de Jano, Suib pensó que sería interesante consultar al Profeta, un alma errante que se vanagloriaba de su carácter antisocial no compartiendo el submundo con las demás, viviendo entre los árboles del Parque del Retiro.  Era un ser curioso, alto, alargado, parecía un hilo de humo. Era también algo maniático. Había que reclamar su presencia con un ritual, marcando en el suelo tres triángulos concéntricos, era una excentricidad del Profeta, pero si no lo hacías, no acudía.

            ! Cuanto tiempo, Suib!- exclamó el Profeta- cayendo sobre un banco con una fuerza inusitada. Voy de camino hacia el Círculo, he pasado por el túnel de las errantes. Es lamentable verlas. He visto acartonada a la vieja Bruja y todavía estoy impresionado- dijo Suib, mostrando mucha preocupación-Además creo que están invadidos por un gas. Al principio creí que era oxígeno, pero ahora lo dudo, porque no pude respirar.

          El aire que respiráis, explicó el profeta está compuesto, aproximadamente, por 78,08 % de nitrógeno,  20,94 % de oxígeno,  0,035 % de dióxido de carbono  y 0,93 % de gases inertes, como argón y neón.  No respiras oxígeno puro, Suib. El oxígeno nos impone una paradoja. Si respirases oxígeno puro continuamente se colapsarían tus alveolos pulmonares. No podéis vivir sin oxígeno, pero a medida que respiráis,  la cantidad de oxígeno define vuestro envejecimiento.  Yo no creo que lo que hayas experimentado no sea oxígeno, prosiguió, habría que hacer un análisis, pero me arriesgo a decirte que, al contrario, por lo que me describes, lo que hay es un exceso de oxígeno. Más oxigeno del tolerable incluso para ti, Suib, errante universal.

         Lo ideal es que no fuésemos tontos, afirmó Suib, y respiráramos solo nitrógeno, nos conservaríamos como una fruta envasada al vacío. El profeta rió. y le contestó : Me temo que la evolución determinó que respires oxígeno, necesitas tu nivel oxidativo. Es el pago de la ley de la evolución, el envejecimiento y la muerte

        ¿Tú crees de verdad hubo un paraíso como el bíblico con otras condiciones? Preguntó Suib.

        Sabia pregunta, incluso imposible para un Profeta- le contestó-No, no lo creo, un cuento del Paraíso, manzanas y eso,  pero entiendo que quizás algo diferente pudo haber, distinto, que pudo haber marcado otra adaptación de los organismos vivos y que por algo se fustró.

    Tu sabiduría me asombra- dijo Suib-Me quedaría años aquí divagando contigo pero tengo que seguir viajando, a ver si encuentro algo que explique el atasco de los Puentes.

     El Profeta se marchó rápidamente,  tal como había llegado, no sin antes regalarle a Suib este consejo: “Sigue adelante, sigue adelante, pero no dejes de mirar cada paso que diste hacia atrás”