En positivo

 

Quien bien te quiere,

profesa la libertad de tus caderas,

roturando viento,

es devoto de tus senos

apalabrando dunas

de tus caricias, de tus noches,

del arrebato de tus ojos clavados en los suyos.

 

Quien bien te quiere,

disfruta los días que recoges margaritas,

colocándolas con mimo,

en el jarrón que pintaste con su nombre.

Quien bien te quiere, te ama,

sin importarle el largo de tu falda

pero sí la longitud de tus sentidos.

Quien bien te quiere, te ama

en tus ausencias, tus complejos, tus me gustas,

todas esas veces que tú llegas tarde

y aquellas que él llega pronto.

 

Quien bien te quiere, te ama

sin cadenas

 

Texto: Universoespejo. Pilar Astray Chacón

Imagen. Banco de imágenes Pixabay. Cedida gratuitamente por Ben Kerckx

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Videopoesía por mundos flotantes

Si quieres un videopoema dirigido profesionalmente, no lo dudes, decídete por mundos flotantes.

Este es el trabajo realizado para presentar del Premio Leopoldo de Luis 2017 concedido a Gloria Fernández Sánchez

 

 

 

 

 

El sol de primavera

         Un viejo poema oriental recrea ese sentimiento mixto de preocupación y agradecimiento hacia una madre, preguntándose ,algo así cómo la pequeña hierba o, el cesped diminuto, puede pagar al sol la plena primavera. Crecemos gracias a ellas. Son el sol de la primavera. Madres.

              En su memoria, este poema

 

La madre,

al vuelo de los sentimientos,

ordena la ropa

colocando cada prenda,

queriendo retener,

aroma y cuerpo,

un poco de su hijo.

 

Él tiene que partir.

Ella teme

todos los abismos

y ,suspira,

mientras graba en su memoria,

costura a costura,

las mangas de su jersey

y aquella bufanda que le tejió en invierno.

 

La madre,

ese rincón confortable de nosotros,

aurora en la nada,

esa puerta

que siempre se nos abre.

 

Mientras su hijo,

pensativo,

llora en silencio

No teme el hijo al abismo

ni a la crudeza del destino.

Su mayor temor

es no poder un día compensarla

por tanto que le ha dado

 

Quién pudiera arreglar cada primavera

las flores de sus maceteros,

quién pudiera cada noche,

arroparle en silencio,

coronando de nubes,

su pelo,

quién pudiera

abarrotarla de besos,

inundando tus manos de colores.

 

Quién pudiera.

 

 

Texto: Universoespejo. Pilar Astray Chacón.

Imagen. Banco de imágenes Pixabay. Cedida gratuitamente por congerdesing.