Sin sol que cobijarse

Maldecir al sol,
a veces, es de menos,
si sale cada día, para que todo aguante,
por mucho que el papel se esmere en embaucarte
este mundo es de locos, y la cordura un arte,
cuando ya todos mienten,
cuando ya nada vale
que no sea el comercio que nos mancha la sangre,
por las venas marchitas de todos los cobardes,
las lágrimas de niña al temblor de la tarde,
los tambores de guerra, la máscara del aire
los monstruos de la noche, lo que nadie comparte,
esos ojos vendados, aquí y en cualquier parte.

Maldecir a la luna,
a veces, es de menos,
si maquilla los días sin luz para cegarte,
tu razón de miseria en vuelo de rasante,
que se arropa en las nubes para no congelarse
en un giro maldito, en lucha de titanes,
donde no existen mitos, ni palabra que aguarde,
donde ya todo vale, porque nada ya vale
donde ya no hay aliento que pueda levantarse
y erizar a los pájaros, para poder llamarte,
despertándote vivo, de este sueño inquietante,
que aliena las verdades sin sol que cobijarse.

Maldecir es sin duda,
a veces lo de menos,
cuando el alma esta huida,
cuando todo es ajeno,
y salpica una vida,
deshaciendo los sueños.
Has sucumbido al frio,
y al poder de su miedo,
te han robado tu rostro,
eres angel caido,
eres dorso y reverso
un errante perdido,
el que vaga sin dueño.

Seducción

Yo quiero ser la magia
que despierte tu cuerpo
el lunar de tu espalda,
el aire en movimiento,
el color de tus mares,
el faro de las tardes,
el zumo de tu aliento.

Yo quiero ser las manos
que rozan en silencio,
la luna de tu nombre
y el sol de tus inviernos.

Yo quiero ser mirada,
para encontrarte dentro,
yo quiero ser torrente,
la marejada en texto,
cómplice de tus labios,
embaucando tus besos

Yo quiero ser la magía,
yo quiero ser mirada
la idea que te atrapa,
la razón más precisa,
tu parte más preciada,
aquella que te ama.

Palabras

La mala calidad,

la baratija,

prosa del conformismo

o la paciencia,

la indigencia o la ciencia,

la palabra académica,

la pluma,

la palabra impresa,

la palabra huida,

la perdida,

denostada,

la palabra ausente,

la no escrita,

sí, esas palabras

que van llegando a tientas,

y que te envuelven

destendiendo recuerdos,

y alborotando esperas.

 

No hay palabra buena o mala,

hay sentimiento,

por eso,

siempre que un verbo emocione,

aun sin tilde,

un solo verso,

siempre que haya un aliento para el hombre”

Sin duda, habrá poesía

BARROCO

Confieso no me entusiasma el minimalismo y las doctrinas estandarizadas,

y ya va un cuarto poema intimista, ahondando en mi filosofía.

 

BARROCO

La mácula al nacer

en ese adjetivar polisémico

de la imperiosa curvatura de tus líneas,

femenino, irracional, dionisiaco,

siempre lo peyorativo que nos une a las hembras y las artes.

Y eso quizá es el mayor atributo

de la eternidad de tus fundamentos.

 

Y si menos no es más,

si ese menos,

creado en las subprimes y los brokers

es solo frío,

la uniformidad de un cliché de lo estéticamente correcto

y lo moralmente incorrecto.

 

Si menos no fuera más

y puede que nunca lo fuera,

te alzarías victorioso entre los géneros,

sobre la diversidad del argumento,

sin anormarnos,

enfáticos,

en la pasión visual de un múltiple caleidoscopio

y la llanura viva de la inocencia

desbordando colores, curvas, formas, vida.

 

Dame, pues, música,

dame abundancia

Dame   Baroco*,

el silogismo

emborrachado en la suerte de los ángeles,

dame la tierra que gira

y que promete

la existencia de más lunas.

 

 

 

 

 

(*vocablo baroco o barocco que designa en la lógica aristotélica un tipo de silogismo)

La búsqueda

Perdidos en una selva,

hay demasiada vegetación para ver el camino,

y aun así maravilla la frondosa alegría de la vida,

reclamando su sitio,

sitio….

cuál es el nuestro, me pregunto

si algún día podremos encontrar el oasis,

allí donde siempre haya paz.

 

Disgusta la guerra por la supervivencia

y es curioso

jamás nos hemos liberado de blandir la espada,

en lucha impetuosa en la memoria,

contradictoria realidad que debilita

la fuerza que nos traba y nos revela.

 

Añoramos,

un lugar donde repostar silencio,

un lugar,

ese sitio de bandera blanca y tregua abierta,

ropa lavada sobre el verde,

sintiendo,

como el sol nos devuelve la mirada

buscar entre las sombras,

y abrigarnos

en el azul del mar.

 

Ya no resulta posible

seguir solos

y todo el andamiaje

que lleva hacia la torre de los nombres,

lleva marca de espinas

 

Quizá no podamos asirnos

a ninguna rama,

las arenas movedizas cubren la cabeza

y derrotan la espalda.

 

Cuán lejos el paraje donde reposa el arte,

cuán lejos el pasado nos antoja,

dibujar la sonrisa escrita verdes talles,

cuánto miedo al derrumbar la tarde,

en una soledad que ya aprisiona

y nada que nos calme.

 

Somos caminantes

zoombies…

entre la publicidad de las colonias

y las cápsulas milagro.

 

Dónde habrá un asidero,

la fuente y el grial.

el mare Nostrum

que nos devuelva

a la salvaje realidad de nuestros ojos.