Habitarse en ese espacio ajeno al yo
donde hogar es la quietud de los silencios.
Esa apacible calma de saberse, cual oleaje,
en la cintura de los mares
y apaciguar las mareas en origen
con coloridos tonos de sus aguas.
La materia es maleable
aunque no lo parezca
y nada parece irreductible.
Respira.