PALABRA

QUÉ TUS LABIOS SEAN MAGIA

La   palabra,

parábola,

la que lanza, compara. La línea

parálela al discurrir

del tiempo y de los nombres

La palabra.

La que nace, sostiene, imagina, retiene,

la que surge, rebrota, navega, desciende,

la que enciende, sumerge, inunda, destrona.

Me atrae renombrar sus arquetipos,

quitarle el significado de sus letras,

para adivinarla dentro,

en su poder creativo

Y retomarla

purificada de toda ambivalencia,

no dejando hueco a las malditas.

Anulando la que es arma peligrosa,

la que destruye, difama, enroca, discute

la que incita la ira y la batalla

la que nace muerta,

la palabra maldita y maldiciente.

No pronuncies aquello

que no puedas mantener después de un siglo.

La palabra comienzo

el gran viaje,

entre las densidades de sus letras,

enredada madreselva intuitiva.

La palabra verbo.

Plantemos un árbol en medio del espíritu.

El retorno a los tronos ancestrales,

sin edulcorante de sus noches.

Destripar las palabras

escudriñar su aliento

de palaBRA

Y qué se haga la magia.

Voy a crear de la nada

mientras estoy hablando.

Principio

 Son las diez de la mañana,

el sol, desafiante, inunda el dormitorio,

pero ella se enroca, se hace ovillo y esponja

 entre todos los restos de la noche.

Ella busca perderse, para no retomarse.

Ella no está viva,

aunque esté viva…

El sueño no es profundo,

su mente ya se inquieta,

removiendo recuerdos, espejos, sentimientos.

No quiere despertar,

aunque ya esté despierta.

Es como un hada triste…

un personaje atado.

Aquella que levita

sobre sus identidades prisioneras.

Hay dolor, flashback, retroceso…

Un estanque. Donde el agua es oscura

demasiado densa.

Pero algo se revela,

sobre estos mis dominios,

ya casi visualizo su cuerpo indefinido.

Mi teclado en disgusto. Se hace ausente, rebelde.

Y bloquea sus teclas,

se hacen fuego los números,

se pierden los contornos. Mi débil personaje.

Las letras ya son sombras retorcidas, endebles.

La cera derretida en los infiernos propios.

No se cambia el pasado.

No se cambia.

Así que vive sin él.

Y entonces mi hada triste

otrora marioneta,

se hizo mujer, naciente, como la luna nueva.

Sus lados más oscuros

son ahora brillantes.

Ya defino su cuerpo, su porte, su figura.

Sus labios son suaves, tan tersos y valientes,

Su boca la bandera ardiente de deseo.

Se mueve con soltura, me habla. También baila,

conoce la palabra que crea nuestro origen.

Y es acción, es proyecto, es nube y torbellino.

Ya se ama.

El fuego se atenúa

y el teclado es hermoso.

Su poema no es fin

sino principio.

Ayer y todos los días

Como dice mi querida Pilar Astray Boadicea los días señalados han de ser todos los días. Nunca suficientes para sensibilizar sobre la lacra silenciosa del maltrato. Me permito compartiros un corto, dirigido y guionizado por ella, producido por mundos flotantes.

Sustento

Ella tenía las manos cargadas

de piedras preciosas

para engalanar la fachada.

La pintura era reciente y las paredes

parecían estrenarse, remontarse,

al esplendor inicial de sus orígenes.

Había buscado albañiles,

agrupado las piedras

y elegido los colores más bonitos.

las flores más preciadas,

para el jardín.

Pero ella estaba dentro,

no fuera

y cuando se aproximaba al espejo,

nada encontraba.

El vacío cabalga traicionero,

sobre todos los pensamientos.

No era ese el sentido

de lo que estaba buscando.

Encontrar la llave

siempre implica,

un leve retroceso a los principios,

recuperar la mirada,

versionar la realidad desde muy dentro.

Por eso, ella tomó el espejo

y lo lanzó, rompiéndolo en pedazos.

Un instinto inexplicable

se apoderó, cual fantasma,

de la balanza de sus emociones.

Esa intuición que anuncia el cambio,

que quebranta, rompe, deconstruye

los aciagos condicionantes,

que renace, renueva, construye

en el resurgimiento de la aurora.

Cuando falta el cimiento,

el sustento,

de toda construcción,

falta el sentido

con el que se imprimen los paisajes.

Multi-versos y el lápiz de colores

Surrealidades

Me pregunté soñando si podía

transformar la palabra en una puerta.

Y vi un lugar sin techo, con dos soles,

dos sillas, una estancia que desierta,

parecía ocuparse por las nubes

de este invierno tan gris y sin aliento.

Era mañana, blanca, abierta al día.

El silencio era música y mis manos

en baile improvisado, eran ventanas.

Una mujer cantaba sobre una caracola,

el bosque era frondoso. Se hizo noche oscura,

dos círculos inmensos juntaban sus dominios

y en esa intersección de los espacios,

hallé este verso huido y pasajero

del mundo de los sueños y los soles:

Si las palabras pudieran transformarse

en esta irrealidad que sobrecoge,

escribiría, amor,

todas las letras de tu nombre

para poder sentirte aquí conmigo.

VIRIDITAS

Benedicta viriditas ( Bendito verde)

Reverdece,

siembra,

en laberintos,

sobre todas tus ramificaciones,

sánate,

permite que el agua acaricie

todas las grietas,

resurgiendo,

los tallos más verdes

en cada oquedad de tus heridas.

No importa dónde estés,

ni a dónde vayas,

la edad que tengas,

ni cuáles son tus miedos,

todo bosque conlleva

una salida al mar,

como todos los tránsitos,

los hoy no transito,

son solo fragmentos

de esa primavera venidera.

Reverdece,

cuida, protege, abrázate

riégate, espera,

 y no decaigas,

comprende

que no podemos ver los frutos

sino después de sembrar nuestra cosecha.

Reverdece.

Enfoque

LAS PALABRAS, a veces, se agrian,

asustando a la mente,

destronándola de su infinita ansia

de seguridad.

Adrenalina. Vuelta al ritmo conocido.

Rutina. Pauta. Norma.

Un soplo de aire frío.

LA MENTE que aconseja,

no te salgas de las marcas

marcadas de la ruta

con migas de pan y de papel.

Volvamos a casa,

a un lugar seguro.

Más vale el invierno de chimenea

que una primavera prometida.

ALTO ahí, la intuición se queja,

tú eres la capitana de este navío.

No dejes el timón a quien aburre

con sus consabidas rumiaciones.

ESCRIBO

a mi estimada mente racional,

eres una sutil herramienta

para mi supervivencia.

Pero esta vez no te haré caso,

no quiero aceras del miedo y de la duda,

yo busco la frase escondida

en cada amanecer.

Un mal enfoque

tiene mucho que ver con la lente que elegimos.

Siempre

Eras como una luz que prende las cortinas

transformándolas en una aurora indisciplinada,

rebosante de ganas de sentir la vida,

como quien nunca se desprende de sus botas,

esas botas infantiles capaces de surcar los charcos

alegre y bulliciosamente.

El as bajo la manga, el mago

de las guerras galácticas con los nietos.

Eras una de esas buenas personas

que siempre te dejan un sabor intenso

en cada palabra que pronuncian.

No existe el desánimo, ni la artrosis

es capaz de doblegar los saltos

que rememoran oníricos las nubes

con algodón de azúcar y arco iris.

Eras, y sin duda eres, porque este transito

para ti no será ningún misterio

y abrazarás el espacio de los tuyos

como un faro en la noche intempestiva.

Siempre estarás cerca. Nunca lejos.

En todo pensamiento de los tuyos.

Misterios

Entre los misterios de cada fracaso están las semillas de un futuro éxito.

Esta vida comprende cual secretos

que las notas amargas de esta tarde

serán mañana sinfonía entre los ojos.

Dicen que tras la tempestad viene la calma,

el cielo abierto y las luces encendidas,

pero no es fácil sobreponerse a tientas

entre lo que no se vislumbra ni se mira.

No es fácil proseguir, cobrar aliento,

empujarse a vivir aunque nos duela,

revertir, insistir, amar a ciegas,

rompiendo las cadenas y tormentos,

ajenos al infortunio y al fracaso.

Pero ese tránsito grave que se impone

es el misterio de cada nuevo tiempo.