Lírica

   Los gajos más delgados de una mandarina existen y son tan importantes para el todo, como aquellos de mayores dimensiones.

 

Si el mundo de las cosas,

respondiera,

la totalidad de las preguntas,

no habría poesía en las postales

que quiebran la razón de la palabra.

 

Si el mundo de las cosas,

fuera el todo,

omnicomprensivo de misterios,

la disonancia no tendría notas

y el sonido,

no sería,

esa cifrada verdad de nuestras manos.

 

La lírica

es el junco roto,

la apertura

la ventana,

que retoma la brisa entre las sombras.

 

Por eso,

no midas,

expresa,

sé el acantilado

el rompeolas

los tambores,

el  precipicio

de la conciencia de la vida.

 

La esencia,

la universal pauta,

solo conoce la música

que obliga a levitarse en los zapatos.

 

 

 

 

 

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