Resucita. Toma las riendas





                      La tierra desangrada es una tierra extraña,
                      demasiado agria para sentirla propia,
                      cruentos, limitantes, parecen sus designios,
                      y la luna se amarga sobre un cielo en silencio.
                      Y eres tú quien decreta un terrible castigo,
                      Imaginando naipes de tela descosida,
                      remendados de alambre, y esposas que subyugan.
                      El miedo te acobarda, y la mirada calla,
                      el paso se detiene, y esa tierra atrapada,
                      va trabando grietas en los propios zapatos
                      y acaba contagiando a nuestras propias manos.
                     Caemos sobre el suelo, donde el árido fruto
                      apenas ramifica y todo sobrecoge,
                      el cuerpo se hace rígido, se toma por emblema
                      un estandarte roto por ajenas batallas,
                      los ojos desconectan, no sueñan, no respiran
                      aquel tributo fresco de cada primavera,
                      nos dejamos perder y por perdidos somos,
                      agitando ese vórtice de extremos insondables.
 
                     Y sabes que te digo, levantemos el paso,
                      si el pasado no es, tampoco lo es el límite,
                      no parece sencillo, pero por eso mismo
                      es tan solo un engaño que te deja perdido.
                      Tienes piernas y brazos, estamos preparados,
                      podemos alcanzar aquella fuente de agua
                      y regar las entrañas desangradas y fieras,
                       para que reverdezca de nuevo la esperanza,
                       Pues sabiéndose vivo ya no hay reto que anule
                       la suave templanza de un silencio nocturno
                       tu futuro ya es tuyo y tuyo es este vuelo,
                       las flores de tu cuarto, el jardín de tus ojos,
                       el café de la tarde, el abrazo de amigo,
                       y ese beso que eterno deposito en tu oído
                       para que tú me escuches cuando yo esté perdida,
                       para que tú me busques cuando tú estés perdido,
                      y seamos sustento de lo que no fue escrito.
 

Reflexiones de media tarde: Envejecer bien es crecer en misericordia

   Con el paso de los años, asumir las diferentes edades es a veces un reto. Y ese reto no es tener una piel de 18, un abono a las inyecciones de botox o cajas y cajas de suplementos alimenticios. No está nada mal preocuparse por mantenerse sano físicamente, al contrario, es algo bueno. El mantener una buena alimentación, hacer deporte, cuidarse, en suma, es cuestión de rutina. Algo que se aprende con unos hábitos más o menos sencillos. Sin embargo, en mi opinión, el verdadero reto que impone el avance de los años va más allá. Un sabio dijo que la mejor manera de conocer si estamos envejeciendo bien es evaluar si aumenta cada día nuestra capacidad de misericordia, nuestra empatía o entendimiento hacia los otros, y hacia nosotros mismos.

    Siempre recordaré que, hace muchos años cuando todavía oficiaba bodas civiles, me correspondió casar a dos personas muy jóvenes. Era una boda humilde, con poca gente y pocos faustos, en la que la hermana menor se afanaba por sacarles las mejores fotografías desde todos los ángulos posibles. En el momento del beso, la hermana se acercó para sacarles una fotografía más cercana. Un hombre de avanzada edad, apoyado en un bastón y con expresión de enfado, se acercó también y pronunció esta frase: !Tantas fotografías! ¿para qué?, si esto no va a durar ni un año. Deja de hacer fotografías.

Le invité a que volviera a su lugar y guardara silencio. Me contuve, no hay razón para hacer aprecio y fastidiar más las cosas. Confieso que me hubiera gustado reprimirle severamente. No voy a defender aquí el matrimonio como la mejor forma de evidenciar un amor, no deja de ser un contrato, pero aunque sea un trámite eso no implica que no tenga significado para quien lo hace. Tiene que ser un instante feliz para sus protagonistas.

   En ese momento tuve claro que, si la vida me permite llegar a tener la edad de aquel hombre, nunca sería así: alguien que va oscureciendo los días. Con el tiempo aprendes que lo que aporta amar no es tanto su duración, puede incluso durar instantes, sino la intensidad con la que se viven los momentos. Eso es lo bueno que nos llevamos. Esos jóvenes se divorciaron al año, cumpliendo la sentencia de su abuelo. No sabría decir cuánto contribuyó la negatividad con la que su familia se enfrentó a su unión, o si simplemente era lo que tenía que suceder. Pienso que si algo acaba terminando no significa que no fuera bueno al inicio y que debemos aprender a dar claridad a todos los momentos que compartimos.

  Si llego a necesitar bastón, no me van a importar las arrugas de la cara o mi dificultad de movimientos. Lo que de verdad me importará es estar en la vida para dar claridad. El paso de los años, ya lo decía ese sabio, debe hacernos crecer en misericordia. Dar sin juzgar severamente, sin amargura, y poder recibir los rayos del sol en cada segundo.

No acumules. Suma

SUMA

Nivel simplista: 1+1=2

Nivel natural: 1+1=2 y si se mezclan 1+1=1; a veces también 1+1=0. Y muchos resultados más, la naturaleza nos da lecciones infinitas.

Nivel ontológico: 1+1=3. La tercera parte es la intersección de los círculos.

La realidad, o lo que tú crees es la realidad, no siempre reside en lo que tú has aceptado como dogma.

Veamos…

Nivel ontosófico (me acabo de inventar la palabreja): 1+1=2; resultado no siempre perfecto. 1+1=1. Resultado insatisfactorio, la mayor parte de las veces. No solo se pierde la identidad, sino que puede ganar la oscuridad. 1+1=3. Suma adecuada para el ser. Se une y no pierde la identidad. Pero hay algo más, algo que no vemos y que nos indica que 1 se suma con 1, se suma con 0, se suma con más 1, se integran los valores negativos propios y los espacios sobresalientes de nuestro círculo hacen que tengamos zonas conectadas y comunes a la realidad; a los demás. Ser libre, no atarse a dogmas, es el primer paso para sentirse bien. Busca tu propiedad más allá de la aditiva.

Sustento

Ella tenía las manos cargadas

de piedras preciosas

para engalanar la fachada.

La pintura era reciente y las paredes

parecían estrenarse, remontarse,

al esplendor inicial de sus orígenes.

Había buscado albañiles,

agrupado las piedras

y elegido los colores más bonitos.

las flores más preciadas,

para el jardín.

Pero ella estaba dentro,

no fuera

y cuando se aproximaba al espejo,

nada encontraba.

El vacío cabalga traicionero,

sobre todos los pensamientos.

No era ese el sentido

de lo que estaba buscando.

Encontrar la llave

siempre implica,

un leve retroceso a los principios,

recuperar la mirada,

versionar la realidad desde muy dentro.

Por eso, ella tomó el espejo

y lo lanzó, rompiéndolo en pedazos.

Un instinto inexplicable

se apoderó, cual fantasma,

de la balanza de sus emociones.

Esa intuición que anuncia el cambio,

que quebranta, rompe, deconstruye

los aciagos condicionantes,

que renace, renueva, construye

en el resurgimiento de la aurora.

Cuando falta el cimiento,

el sustento,

de toda construcción,

falta el sentido

con el que se imprimen los paisajes.

Lado oscuro

En ocasiones todo parece salir mal. Nos sentimos emocionalmente heridos y descendemos, con nuestros demonios, a los parajes más oscuros de nuestros miedos. Podría haber hecho, debería haber hecho, no lo debí permitir, tendría que... Este poema habla de ese momento en el que ya estamos cansados de ese martirio. Decidimos abandonar la tiranía de nuestra propia mente y ya no nos importan sus machacones mensajes de culpa o de rabia Y, curiosamente, en este momento, comenzamos a sentirnos mejor.  Hay veces que la oscuridad es la que nos permite ver la luz.

hands-1926414_1920

 

Reinvento ese grito,

que me abrasa,

pues no hay brebaje que calme la comezón de mi piel,

ese purito intenso que da bienvenida a la noche,

para encender las luces de la lámpara.

 

Siento

que en esta historia me he perdido algo

y no soy  capaz de seguir el hilo,

la trama se revuelve insomne

entre mis propios ruidos.

 

Demasiado drama para una comedia,

quizás tenga detrás un muerto viviente,

para revelarme mis debilidades.

Un thriller psicológico  me empuja

a enlatar las emociones.

 

Y es curioso, en realidad, me siento bien

ya no me importa que la lava caliente mis pies,

o que no exista conjuro que me rescate

de esta vuelta sin billete de ida

a mi particular infierno.

 

Hoy me quedo en este lado oscuro,

resiliente a la sombra de mis ojos,

para el regocijo de la luz.

 

Subconsciente

Ninguna deriva tiene

redireccionamiento automático,

a veces los pilotos no se encienden,

se guardan, luminosos,

en los atributos subconscientes.

El giro de volante que se impone,

para no atropellarse desde dentro,

muchas veces abrasa la conciencia,

dificultando dar orden al cerebro,

las manos agarradas

desesperan,

previendo

una aparatosa colisión.

Es entonces,

cuando el subconsciente toma el mando,

para derivarte a la vía de salida,

la pista de aterrizaje

del consuelo

de verte de nuevo

ante tus propios ojos.

Hacia mi

Me desafío, me reto,

me invento y reinvento

Me creo, quizás me crezco

El mar se me antoja muy lejos

y mis manos no sirven de remos

reencuentro, me siento,

sé que hay lugares oscuros, pero muy propios

que rehúyo, que dudo, temiendo.

Es complicado reconocerse

batiendo salvaje los propios muros.

Me veto, me impido, me intento

me importuno, me alejo,  me cerco

El miedo se apodera en este trecho

El oleaje de mi mente me nubla

Pero el silencio me empuja

Y es entonces, cuando

me invade una energía impropia

que me sumerge en un espacio interior

donde el sonido y el color se asemeja

donde los rostros no tienen imagen

y ya nada se aplaza.

Inhalo la vida, me concentro, observo

y una pequeña flor resurge sobre mis ojos

para recordarme que tras el peligro

se encuentra un jardín de flores incontables.

Nuestra propia senda

  Una corriente es un continuo devenir. El agua no siempre es la misma. Tampoco nuestra piel.  Por eso no existe un camino único.

   Cada persona tiene una senda propia. Un tesoro propio.

    Por ello no hay que despreciar al ego, sino integrarlo, transmutarlo, en nuestra identidad más elevada y serena.

    Si Occidente puede aportar algo importante es el pensamiento de que la verdadera esencia de la transmutación es, justamente, la integración, cuerpo y mente, para una posterior expansión.

    El orden universal crece y mejora en expansión. Es un camino desde la nada hacia el infinito cero. Círculo, espiral, y movimiento.

     Y el combustible de ese movimiento es el amor. Si no amas, no creces.Si no amas, no hay senda.

Papel del tiempo

Doblo el papel del tiempo para verme

en el pasado aquel desdibujado

doblo el papel, en arco sobre el temple

lienzo de aquel otoño equidistante

imantada de luz, imaginada antes

Paseo por los templos de mis miedo

destronando las huellas aprendidas

y comprendo que el avance tiene un ritmo

y el retroceso es un paso necesario.

Aprendo a amar las piedras, el obstáculo

neutralizando la imagen del espejo

Tanto más libres somos cuanto menos

tenemos confiado en el ajeno

Y ahora vuelvo aquí, ya renovada

con soplo del ayer hacia el futuro

atrapadas las lunas de mis rostros

para dejar camino sobre el agua.