Reflexiones de media tarde. El carro alado.

La mente dicotómica, razón y pasión/ alma/cuerpo, ha llevado en ocasiones a justificar el mal, en pro de la razón, de la misma manera que la pasión puede perder la empatía y la finalidad del bien. Denostar la integridad de ser humano y del ser social, ha llevado a una decadente progresión en la que la razón se eregía antaño como reina, y hoy, lo hace la superficialidad y el utilitarismo( en base al logro económico por encima de todo). Cuando Platón concibió su carro alado, puso el acento en el regidor, pero  no nos confundamos, no solo es preciso la destreza del auriga para un vuelo presto hacia Orión. Se precisa la integridad de las bestias, blanca y negra, luz y sombra, la unidad del ser humano al fin y al cabo.El caballo negro, la pasión,  no es feo y oscuro, también es bello, es la fuerza, la energía, el sentimiento.  La sal y el azúcar que nos hace vivos. El caballo blanco no siempre es luminoso, pues la propia razón no está exenta de subjetivismo.A veces un sentido de la rectitud se distorsiona provocando el mal, el rechazo, la discriminación del diferente. El  conductor es el paradigma del arte, aquello que los hace uno, en la maestría de la vida. La unidad es la clave, como para el bien social, la clave es la comunidad. Por eso es preciso que el regidor sea honrado, pero también lo es que lo sea la comunidad. Una comunidad corrupta no sancionará al gobernante corrupto y comenzará la decadencia. No hay mejor «rienda» que la comunidad que tira del carro.


winners

En el supermercado de los dioses,

las estanterías vacías de alimento,

no existen ya reponedores,

ni hay repuesto.

 

Mientras en la galería,

las sonrisas infantiles,

barra de labios, gominolas,

la tarta se hace fraude,

subrogado

en mandato imperativo,

la felicidad se compra,

es una taza,

con ilustraciones con estrella,

y aquella frase al uso,

podrás hacer lo que quieras,

si me pruebas,

en el paraiso de los winners.

 

Sin príncipes, ni princesas,

solo existen dragones disfrazados

en promesas de manzanas mensajeras.

 

 

 

Sanación ( manual contra lo tóxico)

 

El agua derrama la pintura negra,

mientras mis dedos

agarrotados

consienten el ritual

en la sanación del espejismo.

 

No eres más que la nada,

la nada que te envuelve

en semillas sobre campo infértil.

 

Hay quien dice que existe un borrador

en la energía oscura,

el aguarrás de las emociones,

que termina diluyéndola,

decapando las viejas oquedades.

 

Cómo no comprender tu juego,

pero comprenderlo,

no significa compartirlo.

 

La glaciación comienza,

y yo me elevo,

como ave fénix,

sobrevolando

su cuerpo petrificado

en la arrogancia de sus pretensiones.

 

Yo te suelto,

yo te alejo.

 

Tú no tienes poder sobre mí.

Sobrevivir al poema

Sobrevivir al poema

y ser poeta,

ya sea por descuido o ignorancia,

las palabras se pierden en las manos

y tiembla la llanura de sus ojos,

más cerrados que antaño,

más cansados.

 

Sobrevivir al poema

y ser mujer,

que quiere transcenderse entre las puertas,

que aguardan entre versos

nuevas alas,

y quizá, la pregunta más guardada,

la que tarda la vida en olvidarse

de ser siempre trinchera en retaguardia.

 

 

Cuántas flores esperan en la huerta,

la sonrisa que ayer encabalgada

a sus pétalos rojos su mirada.

 

Lo que estuvo fue ayer,

nunca se puede

rebobinar el hilo,

y recoser,

las puntadas, en tela ya gastada.

 

Nunca es lo que ha sido

pero cuánto se es,

cuando nada has sido.

 

 

 

 

 

Heroína

La mayor parte de las heroínas de cómic no suelen llevar mucha ropa,

una indumentaria poco apropiada para abarcar hazañas

y hundir las manos sobre el fango del peligro,

diluyéndose en el techo de cristal trazado a lápiz,

para redondear sus atributos.

Las heroínas comparten acepción con una droga mortal,

algo que tampoco sufren los héroes,

en ese avatar del diccionario,

alcanzando su adición en el amor romántico,

el amarre de la idea envenenada,

en ese «fueron felices»con su super-héroe.

Puede ser que mañana descubramos

una Alejandría ahogada,

sobre la miseria del comercio.

Y mientras la mente adolescente fragua las ideas en combate,

la sociedad insiste en continuar, de espaldas, a la caverna.

 

La ética contaminada

Cuántas son las muertes que no asisten

al funeral de nuestros fundamentos,

en esta sociedad de cicatrices,

de manos vendadas

y la vista perdida

en la receptación de las miserias.

 

Cuántas son las muertes que en la vida

transitan en los estercoleros de la ausencia,

zombies demandantes de la sal que crece

contaminada

entre las grietas del asfalto.

 

Cuántas son las voces conformadas,

las voces despistadas,

en el acúfeno de la sobrevivencia

y cuántas las borracheras que se fraguan

en los soportales de la impotencia.

 

Y, yo, persisto en creer en luna abierta,

la llave del portal,

en aquel día

en el que las luces de todas las ciudades

podrán amanecer,

sin permiso,

reclamando

ser cascada

de oxígeno

sobre los pulmones del futuro.

 

 

 

 

 

 

 

Oído

Me oigo,

a veces,

cuando respiro en silencio

cuando no encuentro

el sonido de tu mirada,

cuando no encuentro

las teclas para reiniciarme

entre los vientos del invierno.

 

 

Ángel

Dicen que hay más de diez formas

para convertirse en lobo,

y otras tantas para ser vampiro,

desplegando las alas de la salvia mágica

en maléfica poción,

la colación imposible

de la impostura del mal que se alimenta,

de los troncos viejos milenarios

del abandono y la ausencia.

 

 

Me pregunto cuántas formas existen,

para convertirse en ángel,

fraguado en el maná celestial,

de invisible presencia,

e impenetrable misterio entre las selvas

indómitas del mar.

 

Lo que estoy segura,

si hay un ángel,

sobre esta nuestra tierra,

será aquel que desliza los dedos,

sin tilde,

desde el pronombre que abraza todos los versos,

transformando la vida en Poesía.

Madrid

Una frase,

que se dice poesía,

para ser pisada,

entre los pasos,

detenidos,

de pasajeros de palabras,

estrechando la vida,

desde el vacío de  las ausencias propias.

 

Madrid no necesita frase,

porque Poesía es,

simplemente,

Madrid.

 

Feedback

Puede que sea ayer,

de nuevo,

en feedback,

atrás,

en la compuerta,

tan solo en el deseo

de volver a despegar en tu sonrisa,