Reflexiones de media tarde. El carro alado.

La mente dicotómica, razón y pasión/ alma/cuerpo, ha llevado en ocasiones a justificar el mal, en pro de la razón, de la misma manera que la pasión puede perder la empatía y la finalidad del bien. Denostar la integridad de ser humano y del ser social, ha llevado a una decadente progresión en la que la razón se eregía antaño como reina, y hoy, lo hace la superficialidad y el utilitarismo( en base al logro económico por encima de todo). Cuando Platón concibió su carro alado, puso el acento en el regidor, pero  no nos confundamos, no solo es preciso la destreza del auriga para un vuelo presto hacia Orión. Se precisa la integridad de las bestias, blanca y negra, luz y sombra, la unidad del ser humano al fin y al cabo.El caballo negro, la pasión,  no es feo y oscuro, también es bello, es la fuerza, la energía, el sentimiento.  La sal y el azúcar que nos hace vivos. El caballo blanco no siempre es luminoso, pues la propia razón no está exenta de subjetivismo.A veces un sentido de la rectitud se distorsiona provocando el mal, el rechazo, la discriminación del diferente. El  conductor es el paradigma del arte, aquello que los hace uno, en la maestría de la vida. La unidad es la clave, como para el bien social, la clave es la comunidad. Por eso es preciso que el regidor sea honrado, pero también lo es que lo sea la comunidad. Una comunidad corrupta no sancionará al gobernante corrupto y comenzará la decadencia. No hay mejor “rienda” que la comunidad que tira del carro.


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