je t’aime

                       Hoy he escrito este poema, dentro de la serie de poemas dedicados a «mis fuentes», mis poetas visitantes y acompañantes  en todas y cada una de mis noches. Uno de los que vino pronto a mis noches, y en ellas se ha quedado para siempre, fue Paul Éluard.  Por eso le dedico este poema. En él, se me ha escapado un pequeño guiño a Lynch…😊.

 

                          je t’aime

Te amo por amar,

por la palabra hierba

creciente entre las risas,

tú fuiste el mensajero de mi pez dorado,

en la niebla fundida en aquel primer beso,

visitaste la rebelión de las estrofas,

en mi verso adolescente

y te quedaste, hasta hoy, entre las líneas

de todos mis poemas,

cómo no confesarlo,

je t’aime.

 

Te amo por amar,

en los frondosos frutos

que recalan nuestras bocas

y en ese verbo presente, infinitivo,

en siempre,

lo he dicho, para todas las nubes,

las sombras que tu creas enraízan

todas nuestras noches.

 

Te amo por amar,

je t’aime

Catedral do sons

Nesta lingua, catedral dos sons,

resúltame sinxelo ser sirena,

abandonandome

no mar do teus sentidos,

e percorrer o teu corpo

navegante,

amodo, sentindo, desvestindo a noite

na complicidade das túas caricias

Mi querido Walt

( Poema que he dedicado a Walt Whitman). Este poema lo dedico a la trascendencia de Whitman, entremezclando mis versos, con un guiño a alguna de sus brillantes alegorías. Espero que os guste y lo disfrutéis.

HOJAS DE HIERBA, en fin,

el verde iluminado va retejiendo estrofas,

en cambio permanente,

y es que cada mañana va mutando el poema,

he querido saludarte desde fuera,

contando los filamentos de mis dedos,

aguardando el trabajo de la estrella.

Nuestros átomos están conectados, tú lo has dicho,

que se callen los credos y las escuelas,

que se callen,

y nos dejen escuchar,

el imponente discurso de la naturaleza.

 

Linaje

   Dice la leyenda artúrica que existen muchos reinos, guardando el grial. Quizá, la verdadera encomienda no es la tutela de ninguna posesión. Contrariamente,  lo que ha de custodiarse no es una copa, un plato, o un referente histórico, ni siquiera la memoría de alguien, sino nuestra propia esencia; la fuerza para mantener la claridad en la mirada.

               

   No beberé del agua de la inclemencia,

          ni de la ausencia de calor en los pasillos de la espera,

                        ni de ese ver al otro objeto, al otro perdido, en un yo no soy de esos,

                            destierro hacia el submundo inanimado.

 

                     No me sentaré a la mesa de los sabios

                 pero compartiré el azúcar de las manos tendidas,

                     ante los ojos de un niño que voltea las láminas de  un dibujo,

                         en los templos de la selva

                             

No creeré en las palabras de soberbia:

                   La impaciencia, el fracaso, la histeria, la noche, la sombra, la duda, el deseo, el ansia, la desolación y también el amor son tan humanos,

                  como los brazos recostados sobre el regazo madre

                         de todas las tormentas.

     Por eso, no quiero salvadores, ni hechiceros ni profetas

            quiero manos frágiles, ardientes, emotivas,

manos coronadas,

                       en el Outeiro Rei de todas nuestras vidas

                 

 

 

 

Galego sempre

    

                        E sempre nosa lingua,

                       coa palabra ardente,

                       cando se queima a noite,  

                           amante e insurxente

                                       Sobre os meus pensamentos,

                                      sobre os teus pensamentos

                                      entre bicos latente, 

                                 galego simplemente

 

No sin poesía

No sin poesía,

pudiéramos amarnos al atardecer,

cuando la hierba encuentra su verde insuperable,

y contar las piedras del camino,

buscando cualquier lugar al que llamar casa.

Pudiéramos conversar transformando,

la palabra curiosa, la palabra confusa,

la palabra enredada entre las rosas,

y tal vez, pudiéramos seguir amando,

cuando la noche alcanzase las cortinas,

desmorando los naipes en apuesta

sobre el gris neón de nuestros pasos.

 

Pudiéramos, sí, pudiéramos amarnos…

pero no sin poesía.

El cuchillo de la posmodernidad

(In memoriam  del poeta José Angel Valente)

 

Hoy es un día de aquellos

que tus palabras son martillo de mis dedos,

recuerdas,

“  me he despertado como siempre, con un cuchillo clavado

y nadie ha consumado mi homicidio”,

los vientres ya no yacen junto al mar,

y en una caja fuerte se guarda la promesa

de una auténtica vida.

Voy mirando las calles

buscando tu lugar,

ahora,soy yo, la que doy vueltas

a ese cuchillo enfermo, engatillado

imaginario, traslucido, indeterminable

quizás siempre ausente

y tan presente

en las llagas que cubren nuestras bocas

 

Y seguimos aquí,

con los cuchillos suicidas

inmolando nuestro siglo

y las cicatrices de nuestras caras

en las humedades de las cámaras.

 

Todo es susceptible de empeorar,

el fulgor posmoderno fagocita los óvulos

de las generaciones de poetas

Escritura automática

 

Un gato negro me anuncia

un viejo truco, alza al vuelo,

la chistera boca abajo, la tormenta, el aguacero,

hay una cosa perdida, lejos, cerca, desconsuelo

¿Por qué me impones renuncias?

Porque no hay nada que ruede,

la rueca no gira y gira,

la noche no acaba y duele,

¿Por qué no hay nada que ruede?

Todo detenido, impreso,

código de desbloqueo,

lo siento, no puedo, intento

no caer en este juego

y cuanto más lo intento, ruedo,

ya que no hay nada que ruede,

seré yo lo que se mueve,

rueda que rueca deslumbra,

deslumbra, cruje, descuelgue,

yo ya no encuentro la nada

ni siquiera cuando duele.

Oda a tu luz( eléctrica)

En memoria, de uno de los grandes, Seamus Heaney.

La herida de los ojos,
rebuscándote,
en mi burbuja del espíritu.
No hay un único concierto de las vísceras.

La niebla ya cabalga para tu memoria.

Y yo, Seamus, sigo bebiendo en el mismo cáliz
en este desierto de humedad.

Un oasis en el desengaño de los nombres.

Quiero encontrar en tus poemas
el código secreto que me explique
porqué la luz eléctrica siempre cae bien a la tela del sofá
ordenando las cosas,
mientras que el sol espuela malbarata
el persistente ritual.

Qué lejos están las madres, qué lejos
para los caminantes,
Y qué cerca, los nudos de la corbata.

El árbol de la vida.-Podéis compartir por favor. Gracias.

Comparte